domingo, 29 de diciembre de 2013

La hipocresía de los políticos

Las mentiras.

Podemos hablar de cualquier grupo político: su discurso es, en esencia, oculista y, a menudo hipócrita.
Todo político tiene un discurso diverso: cuando hablan entre los correligionarios del propio grupo juega a unos enlaces de poder con alianzas, rumores y conspiraciones. Si hablan entre los diferentes grupos vemos provocaciones, denuncias y juegos tres bandas. Pero, ¿y  cuando hablan al público?, entonces todo vale: mentiras, promesas, hipocresías, denuncias, estereotipos... todo vale con tal de arañar votos, tener más poder y perjudicar los adversarios.
El discurso político es, en nuestro país, lo más cercano al Señor de los anillos.
Se trata de mostrar a los contrarios cual Sauron atizando sus huestes, de mostrarse a sí mismos como Gandalf gran mago capaz de transformar con el simple discurso y la voluntad.
Lo que los políticos dicen, lo que piensan y lo que saben no coinciden, de aquí sus mentiras.

La ley del aborto del PP.

Esta ley es una muestra del discurso de este grupo político. Redactada hace tiempo se pone en marcha cuando la situación política lo requiere, desvía la atención de otros problemas más graves y provoca tensiones a lo largo de toda la geografía. En Navarra vemos ejemplos del activismo político religioso que quiere resucitar el PP: El arzobispo de Pamplona, sin quitarse los hábitos,  participa en una manifestación aplaudiendo la ley.
Se trata de una visión parcial del mundo, una afirmación unilateral del problema en la que no se analizan ni las causas ni los efectos, simplemente ¡se Dicta!. Se culpa al médico, que se califica de verdugo. No se trata de problemas como la pastilla del día después, ni se potencian los centros de asesoramiento en Planificación Familiar, que también se podrían ser, a secas, Centros de Ayuda a los Ciudadanos.
La hipocresía consiste en este caso en simplificar el problema, posiblemente con miras a una visión de la "evangelización" apuntando a otros objetivos como el matrimonio homosexual... , se dicta desde  una pretendida razón unilateral.

Dialogar, sólo sobre lo que quiera.

Otro ejemplo de hipocresía política, mezcla de ignorancia y algo de estúpida desfachatez es el caso del presidente Rajoy, cuando afirma que quiere dialogar pero no sobre el referéndum de Catalunya.
Confunde diálogo con monólogo.
Soy incapaz de entender afirmaciones como esta: Sí a dialogar con todo el mundo pero no sobre dividir España.
¿Se trata de provocación o ignorancia? 
Simplemente veo al señor Rajoy como taoísta mal informado, una mezcla de EvangelioTao  y El arte de la guerra.
Es como una obra maestra mezcla de hipocresía y estupidez política.




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